Lunes 24 de febrero
Es evidente que Dios me concedio un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es eevidente que me concedió una tregua. Al principio me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más.
La tregua - Benedetti-
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