Se que anda mas me lees tu
ha sido gratificante saber que lo haces,
mas por ser como eres,
por lo mucho que te quiero.
este es el ultimo post.
no pienso escribir mas.
te quiero mucho.
Wednesday, May 20, 2009
Sunday, May 17, 2009
el mundo ha perdido un genio...
yo he perdido, entre muchas otras cosas,
un ídolo...
me siento triste.
-Es raro
pero siento
que me voy alejando
de usted y de mí
que estábamos tan cerca
de mí y de usted.
Quizá porque vivir es eso
es estar cerca
y yo me estoy muriendo Santomé
no sabe usted
qué oscura
qué lejos
qué callada
Usted
Martín
Martín... ¿cómo era?
los nombres se me caen
yo misma me estoy cayendo
usted de todos modos
no sabe ni imagina
qué sola va a quedar
mi muerte
sin
su
vi
da.-
yo he perdido, entre muchas otras cosas,
un ídolo...
me siento triste.
-Es raro
pero siento
que me voy alejando
de usted y de mí
que estábamos tan cerca
de mí y de usted.
Quizá porque vivir es eso
es estar cerca
y yo me estoy muriendo Santomé
no sabe usted
qué oscura
qué lejos
qué callada
Usted
Martín
Martín... ¿cómo era?
los nombres se me caen
yo misma me estoy cayendo
usted de todos modos
no sabe ni imagina
qué sola va a quedar
mi muerte
sin
su
vi
da.-
Friday, May 15, 2009
me enamoran tus ideas...
tu forma de ver la vida,
me enamora tu entusiasmo por amar
tus ganas de no darte por vencido
me enamora que creas en el amor
y me enamoran mas tus años...
me enamora sentirme asi,
enamorada de ti por fuera,
sin conocer más de ti,
que lo que puedes decir,
sin saber nada intímo
nada adentro,
me enamora sentirme superficial,
banal, enamorada de lo que creo de ti
de lo que eres sin mi
con eso es suficiente por ahora.
tu forma de ver la vida,
me enamora tu entusiasmo por amar
tus ganas de no darte por vencido
me enamora que creas en el amor
y me enamoran mas tus años...
me enamora sentirme asi,
enamorada de ti por fuera,
sin conocer más de ti,
que lo que puedes decir,
sin saber nada intímo
nada adentro,
me enamora sentirme superficial,
banal, enamorada de lo que creo de ti
de lo que eres sin mi
con eso es suficiente por ahora.
[13:51] mirna: has sentido como que no perteneces a ningun lado?
[13:52] mirna: no hay gente que te tenga en blogs como de los escritores, no figuras entre los pintores, los fotografos o los artistas locales, nunca te has ganado una beca... no tienes grupo de amigas o de amigos, saliste, fuiste, volviste y si no estuvieras en un trabajo tampoco importaria...
tampoco si estabas aqui o no...
[13:54] mirna: WIERDO
[13:54] mirna: es la palabra
[13:52] mirna: no hay gente que te tenga en blogs como de los escritores, no figuras entre los pintores, los fotografos o los artistas locales, nunca te has ganado una beca... no tienes grupo de amigas o de amigos, saliste, fuiste, volviste y si no estuvieras en un trabajo tampoco importaria...
tampoco si estabas aqui o no...
[13:54] mirna: WIERDO
[13:54] mirna: es la palabra
Tuesday, May 12, 2009
ya se, parece cancionero bimbo esto...
QUE ALEGRE VA MARÍA
CAMINANDO POR LA CIUDAD
EN SU MENTE NO HAY PENAS DE AYER
SOLAMENTE UNA RISA INFANTIL
QUE ALEGRE VA MARÍA
Y EN SUS OJOS NO HAY SOLEDAD
LA ACOMPAÑA SU AMOR MATERNAL
QUE FELIZ VA MARÍA
MARÍA, MARÍA TODA ES VIDA EN MARÍA
EN SU PIEL EN SUS MANOS Y EN SU HERMOSA FIGURA
MARÍA, MARÍA HOY EL MUNDO ES TU MUNDO
HOY TU CUERPO ES LA VIDA Y ESE NIÑO ES EL AMOR
CAMINANDO POR LA CIUDAD
EN SU MENTE NO HAY PENAS DE AYER
SOLAMENTE UNA RISA INFANTIL
QUE ALEGRE VA MARÍA
Y EN SUS OJOS NO HAY SOLEDAD
LA ACOMPAÑA SU AMOR MATERNAL
QUE FELIZ VA MARÍA
MARÍA, MARÍA TODA ES VIDA EN MARÍA
EN SU PIEL EN SUS MANOS Y EN SU HERMOSA FIGURA
MARÍA, MARÍA HOY EL MUNDO ES TU MUNDO
HOY TU CUERPO ES LA VIDA Y ESE NIÑO ES EL AMOR
Wednesday, May 06, 2009
Me contaron un cuento...
El enorme y lujuso auto estacionó frente a la parroquia. De él bajó un hombre de mediana edad, muy bien vestido y con signos de indudable prosperidad. Se dirigió al cura párroco y le dijo:
- ¿Se acuerda de mí, padre?
El cura lo miró por encima de las gafas, jamás olvidaba una cara.
- Claro, estuviste aquí hace casi un año, vestías en harapos y tenías hambre. Decías que habías perdido todo, que te descuidaste y que tu propia gente te había robado, estafado y humillado. Pero si mal no recuerdo, también sostenías que ya no había posibilidades para tí... y por lo que se ve, estabas equivocado.
- Estaba muy equivocado, padrecito, porque ese día usted me dio un consejo, ¿lo recuerda?
- Sí. Creo que te conté que mis ancestros en España cuando tenían un problema y no encontraban solución, tomaban los Santos Evangelios y los dejaban caer sobre la mesa para que se abriera al azar y ponían luego un dedo en el texto sin mirar dónde, porque confíaban en que Dios los guiará a la respuesta precisa...
- Exacto. Le confieso, padre, que me fui a casa riéndome de su ingenuidad. Mi problema es concreto pensé, qué tendría que ver Dios con todo eso. Pero esa noche me encontré tan desesperado que tomé el libro de los Evangelios del cuarto de mi madre y me animé a seguir su consejo... Al leer lo que señalaba, entendí todos mis errores y pude salir del horrible lugar en el que estaba... en señal de gratitud, he traído una donación para la parroquia, espero no ofenderlo. Volveré el año próximo. Una vez más, gracias padre, ha sido un placer conocerlo.
Y dicho esto empezó a marcharse...
- Un momento, hijo mío -lo detuvo el cura-, me gustaría saber, antes de que te vayas, qué decía la frase que tu dedo señaló en el Evangelio.
- Ah, sí, claro padre, decía "Capítulo 18".
- Perdona mi mala memoria -respondió el cura- pero, ¿qué dice el capítulo 18?
- No lo sé padre, nunca lo leí -dijo el hombre-. Lo que pasó fue que al ver la frese, me di cuenta de que más allá de lo que dijera el capítulo 18... el capítulo 17 había terminado.
Vale la pena insistir, crear, reintentar, reempezar, construir y compartir.
Vale la pena vivir.
El enorme y lujuso auto estacionó frente a la parroquia. De él bajó un hombre de mediana edad, muy bien vestido y con signos de indudable prosperidad. Se dirigió al cura párroco y le dijo:
- ¿Se acuerda de mí, padre?
El cura lo miró por encima de las gafas, jamás olvidaba una cara.
- Claro, estuviste aquí hace casi un año, vestías en harapos y tenías hambre. Decías que habías perdido todo, que te descuidaste y que tu propia gente te había robado, estafado y humillado. Pero si mal no recuerdo, también sostenías que ya no había posibilidades para tí... y por lo que se ve, estabas equivocado.
- Estaba muy equivocado, padrecito, porque ese día usted me dio un consejo, ¿lo recuerda?
- Sí. Creo que te conté que mis ancestros en España cuando tenían un problema y no encontraban solución, tomaban los Santos Evangelios y los dejaban caer sobre la mesa para que se abriera al azar y ponían luego un dedo en el texto sin mirar dónde, porque confíaban en que Dios los guiará a la respuesta precisa...
- Exacto. Le confieso, padre, que me fui a casa riéndome de su ingenuidad. Mi problema es concreto pensé, qué tendría que ver Dios con todo eso. Pero esa noche me encontré tan desesperado que tomé el libro de los Evangelios del cuarto de mi madre y me animé a seguir su consejo... Al leer lo que señalaba, entendí todos mis errores y pude salir del horrible lugar en el que estaba... en señal de gratitud, he traído una donación para la parroquia, espero no ofenderlo. Volveré el año próximo. Una vez más, gracias padre, ha sido un placer conocerlo.
Y dicho esto empezó a marcharse...
- Un momento, hijo mío -lo detuvo el cura-, me gustaría saber, antes de que te vayas, qué decía la frase que tu dedo señaló en el Evangelio.
- Ah, sí, claro padre, decía "Capítulo 18".
- Perdona mi mala memoria -respondió el cura- pero, ¿qué dice el capítulo 18?
- No lo sé padre, nunca lo leí -dijo el hombre-. Lo que pasó fue que al ver la frese, me di cuenta de que más allá de lo que dijera el capítulo 18... el capítulo 17 había terminado.
Vale la pena insistir, crear, reintentar, reempezar, construir y compartir.
Vale la pena vivir.
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