Te acostumbraste a que te perdonara todo y eso fue tu costumbre a lastimarme. Sin darte cuenta te convertiste en mi adicción y tu inteligencia lo supo, ya no podía ser lo divertida que soy, lo dulce y lo detallista se diluyó en la nada. Que paso conmigo? No lo se ni quiero saberlo porque ahora que lo pienso esta mujer no soy yo. Ya no me dueles porque la historia en la que estamos metidas es inexistente. Somos ese cuento que no contamos, esta historia sólo se ha llevado a cabo en mi cabeza, en mi corazón, en mi alma.
Tienes alguna idea de lo que te pude haber amado? De lo que te ame? De lo que he perdido al hacerlo? Lo irónico que ni siquiera me conoces ni me sentiste ni me llamaste pero tampoco me dejas. Eres un torturador maravilloso que me lástima y me deja a punto de morir y después me salva. Me das vida amor y ternura, un cielo y después el desierto y el infierno en mi cabeza.
Es hilarante y me estas matando.
Por eso me voy, porque apenas me sostengo y no estarás ahí para mi cuando me caiga, cuando me dejes caer, deseo que tu alegría dure para siempre, que tu belleza no se acabe y que ilumines el mundo de todo aquel que se atraviese en tu camino. No somos nada y como extrañare ese nada que no fuimos.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment