-y aquel mirar de nuestro amor al fuego,
irse tiñendo de color las rosas-
Amanecio en el tiempo en que se quebrara la fantasia,
pero mis manos todavia sentian aquel calor,
cada centimetro me llevaban de vuelta a aquel cause,
a desembocar en ese cielo brillante de destellos...
tan fuerte era la memoria tactil,
que me obligaban a cerrarlas con fuerza,
al igual que mis ojos.
¿Quien invento la cordura?
que seria de nosotros si nos entregaramos a los sentimientos
si vivieramos con el desnudo afan de los dias de bondad
sin reservas, sin rescatarnos.
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