“—Pero si quieres volar
—me decian las gaviotas—
¿que tanto puedes pesar?
Te llevamos entre todas.”
Yo me quite la camisa
como el que quiere nadar.
(Me sonaba en los oidos:
“¿Que tanto puedes pesar?”,
expresion muy dialectal.)
Unas muchachas desnudas
jugaban enre las olas,
y aun crei que me decian:
“Te llevamos entre todas.”
Al tenderme boca arriba,
como al que van a enterrar,
el cielo se me echo encima
con toda su inmensidad.
O yo resbale hacia el aire
o el mundo se nos cayo,
pero que algo se movia
nadie me lo quita, no.
Eppur si muove!—exclame
fingiendo serenidad.
Me decian las gaviotas:
“—¡Pero si quieres volar!”
Alla abajo, los amigos
se empezaron a juntar:
¡mi ropa estaba en la arena,
y yo no estaba en el mar!
Yo les gritaba su nombre
para mas tranquilidad:
¿quien habia de escucharme,
si hoy nadie sabe escuchar?
Ellos alzaban los brazos,
ellas hacian igual.
Comprendi que estaba muerto
cuando los oi llorar.
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