A pesar de todo recuerdo tus piernas y tus manos, tu risa y tu sueño, tu mirada malévola tu encanto hechicero y no encuentro que pude haber querido cambiar en ti cuando me
Empujabas a ser mejor y a dejar de ser yo, este yo que tanto detesto sin ti;
Hoy te recordé en ese horizonte de tormenta, porque eso eras y hoy solo es la promesa de que lluevas,
algún día
otra vez
aquí
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