Monday, May 12, 2014
Y la ventana ya no recibía más piedras que la torturaran ni el teléfono llamadas nocturnas cambió sus manos pequeñas y afiladas por unas pequeñas y firmes generosas y cálidas cambió el llanto por la risa la incertidumbre por la confianza y la serenidad por la pasión. Nunca la podría olvidar ni el amor que le tuvo pero las mariposas amarillas se marcharon en primavera y llego el revoloteo de gaviotas cuando al fin la ventana se abrió de par en par.
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