Por su misma esencia la autoridad no permite la plena conciencia de uno mismo y por lo tanto, ahí no puede haber libertad. El culto a la personalidad de quien propone un método para "iluminarnos" y ser "libres" es lo que destruye nuestra creatividad, nos hace ignorantes y con ello, aniquilamos la posibilidad de comprender nuestro dolor. La comprensión de uno mismo, el contacto con nuestra Verdad es lo que puede hacernos libres. Esta comprensión es un trabajo intenso de la más alta calidad consistente en observarse atentamente, instante a instante aquí y ahora en el espejo de la relación con los demás.
La comprensión del porqué somos ignorantes implica tener la mirada vigilante en apegos a cosas y personas. Este trabajo requiere de espíritus revolucionarios que dejen atrás el embotamiento de supersticiones, mitos y creencias autoritarias que nos hunden en la ignorancia. La libertad no está en ningún lugar ni nadie la puede otorgar: se construye a diario, a cada momento, trabajando en la comprensión de la más profunda de las ignorancias: el desconocimiento de nosotros mismos.
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